Mi nombre es Cristina, soy bióloga, profesora de yoga y fundadora de Ginkgo.
Mi primer acercamiento al yoga fue en el ultimo año de carrera, estresada con el TFG y las prácticas decidí probar una clase de esta disciplina milenaria, creyendo al principio que esto no era para mí.
Al terminar la clase, empecé a buscar una esterilla, libros para leer y videos de Youtube para practicar en casa. Desde entonces no he parado de formarme, mediante libros por mi cuenta, prácticas y cursos.
Después de varios años de práctica decidí que quería profundizar más en el tema y me apunté a la formación, al principio con la idea de que me formaba para mejorar mi propia práctica. Por aquel entonces, vivía en Irlanda y tras el primer fin de semana de curso me di cuenta que eso era lo que quería hacer.
La pandemia por COVID nos pilló a mitad de curso y esto ha hecho que mi formación sea 6 meses de forma presencial, dónde me han enseñado a ajustar de forma manual y 5 meses de formato online, donde he aprendido a ajustar de forma verbal, dar clase de otra forma y a actualizarme cuando es necesario.
Durante mi formación, vimos varios estilos, como Vinyasa, Iyengar y Ashtanga yoga y en la actualidad enseño Vinyasa yoga y Ashtanga de forma esporádica.
Al terminar la formación, me mudé de vuelta a España, pero en medio de la pandemia era muy difícil empezar clases presenciales, así que empecé a impartir clases online. Durante un año, he estado dando clases por Zoom, y formándome en otras áreas de la enseñanza del yoga.
Ahora, he abierto Ginkgo, la primera escuela de yoga de Ubrique, para transmitir esta forma de vida de manera presencial.
